Confía y sé feliz…

Confía y sé feliz…

Después de una linda noche de descanso,de conocer a Santiago, nos levantamos con buena energía para seguir el camino con el pulgar arriba.

Santiago nos recomendó que tomemos un colectivo hasta el peaje de la ruta 18, y así lo hicimos, fue el mejor lugar para hacer dedo, los autos iban despacio, podían leer tranquilamente el cartel. Al poco tiempo estábamos en un camión con nuestro nuevo amigo Matías, tomando mate y hablando, contando un poco de nuestras metas y expectativas, él acerca de su vida poniendo su confianza en nosotros, luego de algunas horas, era hora de despedir nuevamente, contentos y agradecidos, pues habíamos avanzado.

A la llegada a Paraná, Entre Ríos, ya tuvimos que sacar las camperas de la mochila, el gorrito de lana y la bufanda, parecía que estábamos en el Sur, mucho frío y neblina.

Santiago Temple – Córdoba

Nos pusimos frente a una estación de servicio, al poco tiempo se congelaban nuestras manos, pero seguíamos ahí, firmes con toda la onda positiva. Luego de media hora (que parecieron 2 horas por el frío) se detiene un auto, era Emiliano, un chico que solo al vernos tuvo una buena actitud, nos llevó hasta el túnel, es la división de Entre Ríos y Santa Fe, íbamos a tener mas chance desde ahí ya que la gente para con sus autos a pagar peaje, son actitudes que te dan a pensar, te hacen sentir feliz, te ayudan a creer en la gente, en el amor hacia el otro. Realmente así fue, a los 10 minutos de espera pasa una familia y pregunta hacia donde vamos, Córdoba, nosotros también suban, y ahí estábamos yendo destino a nuestra meta, con Diego, Laura y Mirco, desde jóvenes también viajaban a dedo, ahora lo hacen en familia, compartiendo historias, canciones de Diego, cantante de cumbia Santafesina, reflexionando de la vida, mimándonos al poco tiempo nos sentimos como familia, increíblemente las personas que encontrás en el camino se hacen más cercanas que aquellas que conoces hace mucho tiempo y las sentís distante.

Al llegar a Córdoba íbamos a pasar la noche en la casa de un amigo de Fer, pero en camino casi llegando nos dice que tuvo unos inconvenientes y eso no iba a poder ser.

Diego y Laura se preocuparon, a donde íbamos a pasar la noche, pero nosotros confiando en que todo iba a salir bien, ya estábamos en el lugar de destino en menos de lo que esperábamos. Porque íbamos a ponernos mal, si hay solución.

Comenzamos a buscar un hostel en capital y reservamos por internet. Diego y su familia tenían que seguir su ruta, pero se sintieron tan cercanos a nosotros que nos dejaron cerca del hostel. Como si fuéramos familia, que bendecidos estamos, pensé. Llegamos al hostel donde marcaba el gps, pero no había ningún letrero, nada, nos pareció raro y preguntamos en un café-bar a donde quedaba ese hostel, y si, estábamos en el lugar pero ohh!! sorpresa!! estaba en reparación. Sin problemas fuimos a buscar otro para pasar la noche, y si, conseguimos camas libres, a descansar al fin, felices por las personas que encontramos en el camino, agradecidos a la vida, por habernos mostrado el camino, porque solamente viajando te pasan cosas como éstas, solamente saliendo de tu mundo para conocer y creer que vale la pena, y si se puede!!

aprendizaje del día: No te hagas problemas por cosas que te pasan, cree que si fue así, a pesar de que todo esté dado vueltas, eso fue lo mejor que podría haber pasado, confía en que todo se acomoda como debe ser y te aseguro que lo único que la vida espera de vos es que la vivas y que seas feliz…

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